El trabajo esencial del innovador

“Más que recursos nos falta entender mejor en qué consiste innovar”

agua dulce sacada del mar

La innovación ha tomado en los últimos años un protagonismo mediático importante en Chile. Se han realizado iniciativas muy originales como Start-Up Chile, Endeavor ha mantenido su protagonismo, contamos con incubadoras, hay fondos de inversión especializados, han aparecido premios y clubes de innovación y el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC) sacó el año pasado un informe muy inspirador.

No cabe duda que hay un giro cultural respecto de la innovación, sobre todo en la generación joven. Con todo, el camino por recorrer es aún ENORME si comparamos donde estamos actualmente y el nivel de innovación que tienen países donde esta actividad es una variable relevante para la dinámica económica.

Necesitamos innovar por lo menos 15 veces más

La tasa de inversión de las empresas privadas en Chile en nuevos productos, servicios, procesos, experiencias del consumidor, modalidades de financiamiento y modelos de negocio, es 32 veces menor que en Israel, 31 veces menor que en Corea del Sur, 22 veces menor que en Suecia, y un quinto de lo que es en Nueva Zelandia. Comparando con la OECD, la tasa de inversión privada en innovación es 15 veces menor. Propongo que este es el factor mínimo que necesitamos alcanzar como país para entrar el club de los que inventan su destino económico.

Entender mejor la esencia de la innovación

No basta con reunir recursos para la innovación si no sabemos innovar. A mi juicio este es un gran escollo que necesitamos superar.

Parte de nuestra limitación se debe a que sabemos poco sobre la actividad del innovador. Si investigamos la esencia de qué es innovar, propongo que parte por preguntarse qué problemas tiene la gente que no se han solucionado de forma efectiva y económicamente viable.

Ésta es la primera condición para una cultura de innovación: coleccionar lo que Thomas Kuhn llamaba “anomalías”. No es fácil porque el innovador necesita encarar con éxito dos obstáculos.

  • Primero, la indeterminación. Muchas veces los problemas no se presentan inicialmente de forma inteligible. El innovador necesita convertir sus sensaciones iniciales en un problema bien formulado.
  • También está el normalismo. El sentido común imperante opera como un magneto que atrae los problemas con solución conocida o probable y repele vigorosamente los problemas incómodos e irresueltos.
  • Junto a estos dos obstáculos universales, en Chile se agrega un tercero: ¿Cuántas empresas asumen el costo de tener empleados por coleccionar problemas sin solución?

Pero la colección de problemas masivos sin solución no basta si los innovadores no coleccionan prácticas marginales.

Hay tres fuentes de estas prácticas:

  • La primera son las prácticas que cayeron en el olvido y que saltan al estrellato nuevamente cuando un nuevo problema anda en busca de solución.
  • La segunda está referida a prácticas estándar en otras industrias, pero que en aquella donde el innovador se propone resolver su anomalía es desconocida.
  • La tercera equivale a espacios de prácticas y disciplinas emergentes que hoy sólo se cultivan en circuitos restringidos (laboratorios, comunidades laterales, grupos experimentales, etc.).

Círculo virtuoso de la innovación

La innovación surge entonces de la puesta en marcha de un círculo virtuoso entre anomalías y prácticas marginales. La relación del innovador con las prácticas marginales sensibiliza su capacidad de observación y la hace más proclive a la detección de anomalías. Por su parte, cuando se involucra activamente en dar solución a una anomalía, el innovador se ve obligado a explorar el mundo en búsqueda de prácticas marginales que le permitan experimentar nuevas soluciones viables.

Fuente foto: La preservación del agua