La próxima ola en estrategia de procesos

Brad Power ha posteado en el Blog de HBR un breve e interesante texto sobre las nuevas oportunidades que las tecnologías digitales, incluyendo los artefactos móviles,  están abriendo  para el diseño de los procesos. Ver “The Next Wave of Process Strategy“.

Supe de este artículo por un Tweet de Lorenzo Zambrano, CEO de Cemex. Viniendo de donde viene la recomendación el post de Power adquiere peso adicional.

Power llama la atención sobre 3 requisitos de para poder contar con procesos competitivos en la era de la connectividad y la abundancia de datos sobre prácticamente cualquier cosa:

  1. La colaboración por sobre las divisiones “formales”, ya sean  funcionales, geográficas o legales.
  2. La diferencia entre  re-diseñar trabajos rutinarios y  transaccionales y re-diseñar trabajos no que no se puede formalizar en procedimientos.
  3. La velocidad  necesaria hoy día para  introducir ajustes en los procesos, planes y presupuestos.

Se trata de aspectos en los que en STRATAM hemos venido trabajando con mucho éxito en base al “Commitment based Design”:

  • Al mapear los compromisos involucrados en un proceso, cruzamos las fronteras “formales” gracias a que el lenguaje de los compromisos es universal y facilita enormemente la comunicación entre personas con funciones, responsabilidades, niveles y formación diferente.
  • En nuestra visión el foco está en la generación de “condiciones de satisfacción” y no de “cosas”. Y esto es gracias a que  en el espacio linguistico diseñamos conversaciones, no actividades (lo que no quiere decir que no haya que prestar atención a la efectividad y eficiencia de las actividades)
  • Al instalar prácticas diarias de coordinación en los equipos, las que se realizan en base a información on-line o algo muy cercano a eso, los ajustes se producen todos los días, no una vez al mes o una vez al año como solía suceder. En nuestros re-diseños no hay rigideces. Una vez que descubrimos la estructura de los  compromisos esenciales en un proceso, se abre un espacio de gran fluidez para cambiar prácticas, indicadores, sistemas y metodologías sin por lo tanto caer en el caos. Al contrario, la estructura de los compromisos “constitutivos” permite guiar  la introducción de cambios con potencial para crear nuevo valor.